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Adiós a Harry Potter

Posted by Ricardo en 21 febrero 2008

La vida de Harry Potter pende de un hilo. Mientras tanto, su creadora hornea un bizcocho y guarda el secreto. El 21 de febrero –a las 18.30 h–, los lectores en castellano, catalán y gallego sabrán por fin el destino del aprendiz de mago con la publicación simultánea en esas lenguas de Harry Potter y las reliquias de la muerte, el séptimo y último libro de la serie de J. K. Rowling.

Salamandra edita un millón y medio de ejemplares en castellano, y Empúries 50.000 en catalán, con fiesta el jueves en la plaza dels Àngels a partir de las 17.30 h. ¿Derrotará Harry a lord Voldemort, y restaurará el orden en el mundo de los magos? ¿Morirá en el intento? “La historia de Harry concluye de modo definitivo en el séptimo libro, he dicho adiós de verdad a este personaje”, nos declara Rowling mientras sirve té y un esponjoso bizcocho casero en su confortable casa de Edimburgo. Confiesa que, escribiendo las palabras finales de la serie, sintió un “enorme dolor, le aseguro que nadie ha llorado más que yo”.

Su casa de piedra gris en una calle jalonada de árboles está protegida por un muro de dos metros y medio y unas verjas de seguridad. Como todo el barrio (una arboleda donde también residen el autor de novelas policiacas Ian Rankin y Alexander Mc-Call Smith, creador de la célebre serie de la mujer detective de Botsuana), la casa no refleja ningún gusto extravagante, sino una sólida prosperidad. El pequeño jardín exhibe una portería de fútbol y una colorida mezcla de juguetes de plástico. En la ordenada sala de estar hay estanterías repletas de libros, un acuario, álbumes de fotos y juegos de mesa, los atributos de la vida de una familia de clase media.

¿De verdad ya no veremos más a los profesores y estudiantes de Hogwarts? “El mundo es tan grande que siempre se puede encontrar espacio para hacer otras cosas”, dice Rowling cautamente. “No planeo continuar con Harry, pero no voy a decirle que nunca haré algo”. Rowling, de aspecto relajado con sus vaqueros y un jersey, una elegante melena rubia que le cae sobre los hombros, ha mezclado violentamente las emociones en su despedida del personaje imaginado en 1990 durante un viaje en tren por Inglaterra, un huérfano miope que descubre en su undécimo cumpleaños que es mago.

Rowling – que ya ha sido vista en los cafés de Edimburgo escribiendo, al parecer, una novela de detectives- se deleita ante la perspectiva de centrarse en una vida normal, con su marido y sus tres hijos. Pero, tras acabar el último libro, “me sentí fatal durante una semana. Los dos primeros días sentí un gran dolor, aunque estaba contenta con el libro. Luego, al cabo de una semana, la nube se levantó y me sentí bastante animada, liberada”, explica. “El hecho de llegar al final tiene tanta carga emotiva porque los libros han estado muy mezclados con mi vida. Es imposible no volver la vista atrás para mirar dónde me encontraba cuando empecé”.

Cuando Rowling creó a Harry Potter, era una madre soltera que luchaba por llegar a fin de mes. Ahora, con 42 años, es la mujer más rica de Gran Bretaña (una fortuna estimada en 700 millones de euros, según la revista Forbes), con casas en Edimburgo, Londres y la campiña escocesa. Su primer libro, Harry Potter y la piedra filosofal, se publicó en 1997, con una tirada de mil ejemplares. El editor le sugirió que usara iniciales en lugar de su nombre, Joanne, para que, al difuminar su sexo, el libro tuviera mejor aceptación entre los chicos. Como segunda inicial eligió la K de Kathleen, su abuela paterna. “El éxito fue muy rápido, y pasé una etapa en estado de shock, no podía ni dormir”, revela.

De los siete libros de la serie se han vendido, hasta el momento, más de 350 millones de ejemplares en 65 idiomas, incluidos el latín y el griego antiguo. Las novelas han dado lugar a cinco películas, montañas de juguetes ( “si pudiera parar el merchandising lo haría, cuando pude negarme no tenía aún el suficiente poder”, confiesa ahora), una multitud de páginas web y decenas de libros secundarios, desde estudios académicos a parodias, pasando por obras de autoayuda. En el 2009 se inaugurará en Orlando un parque temático que incluirá el castillo de Hogwarts y el Bosque Prohibido. Algunos críticos han despreciado los libros por considerarlos un banal pasatiempo (Harold Bloom los llamó “horrorosa porquería”), pero otros (George Steiner cree que es “la gran esperanza de la cultura lectora”) muestran su asombro por la complejidad moral de la serie.

La muerte persigue a Harry Potter: quedó huérfano a los once años; perdió a su padrino Sirius Black en el quinto libro y, en el sexto, al director del colegio, Dumbledore – “siempre pensé en él como gay, pero no lo dije antes porque no me preguntaron”, recuerda la autora-. Rowling quedó profundamente afectada por la muerte de su madre a causa de la esclerosis múltiple en 1990, a los 45 años. “Mi madre murió a los seis meses de que yo empezara a escribir los libros y eso marcó el tema central, el niño que se enfrenta a la muerte”. No pide excusas por centrarse en ese tema: “A los niños les aterroriza este asunto aunque no lo hayan experimentado, y la forma de enfrentarse a él es hacerlo abiertamente. Estoy convencida, como escritora y como madre, de que la solución no es fingir que esas cosas no ocurren, sino analizarlas de un modo afectuoso y seguro”.

Rowling afirma que su éxito ha sido la “experiencia de una vida”, aunque también le ha acarreado “un nivel muy intenso de presión”. Sus giras congregan multitudes, pero también recibe amenazas de muerte y grupos cristianos han pedido prohibir sus libros por fomentar la brujería. “Mis hijos están bautizados – aclara-, pero estoy en contra del fanatismo, incluso del de mi religión”.

“He estado muy sola con Harry”, confiesa. “No es como formar parte de un grupo pop, donde hay tres personas que comparten lo que está pasando. Sólo yo sabía lo que era ese mundo que se iba haciendo cada vez más y más grande…”.

Entre el cuarto libro (2000) y el quinto (2003), Rowling conoció al médico escocés Neil Murray y se casó con él. Ambos viven en Edimburgo con sus hijos Davis, de 5 años, Mackenzie, de 3 años, y Jessica, de 14 años, fruto de su anterior matrimonio con un periodista portugués. Rowling afirma vivir una vida normal y “rara vez soy reconocida por la calle”.

La escritora predice que la última entrega “no gustará a algunos seguidores de Harry”. Sin embargo, “el libro es lo que siempre supuse que tenía que ser, y me siento en paz con eso”. En cuanto al futuro, afirma que “nunca podré volver a escribir algo tan popular”, dice. “El rayo no cae dos veces en el mismo sitio. Haré lo mismo que hice con Harry: escribir lo que quiero; y, si es algo parecido estará bien, y si es diferente, también. Lo que quiero es enamorarme otra vez de una idea y seguirla”.

Fuente: lavanguardia 

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